jueves, 3 de julio de 2008

He vuelto...

¡2011!

Bueno...hacen ya ratísimo tiempo que lo es. Más bien, vamos terminando este año.

Sip. Este año muere dentro de unos pocos días. Nueve con tres horas y media, para ser precisos.

Se habrán fijado ya que he editado este post. Originalmente, databa del año 2008; pero, debido al fuerte contenido que antes aparecía aquí (y porque mis prioridades políticas han cambiado bastante), lo he modificado. Virtudes de Blogger.

Para el 2012, pienso cambiar un poco mi manera de pensar... para el 2008, no tenía mucho qué perder y escribía cosas demasiado fuertes como para que alguien, de moderada pero lúcida mente de izquierda, lo leyese. Pero como ya dije entre paréntesis, muchas prioridades mías han cambiado. Ahora, pienso ser un poco más profundo... pero no, por eso, dejaré de ser de izquierda. sigo siendo partidario de las ideas de Martí, de Bolívar, del Che, de Hidalgo, ...

miércoles, 14 de mayo de 2008

El deseo de ser mujer:
Lo admito. Ser hombre no es la gran cosa. Eres feo, cochino, desaseado, mono, desagradable...y lo único que tienes de orgullo es el tamaño de tu falo. No tienes cerebro (ni vale la pena tenerlo en un mundo gobernado por mujeres), no tienes nada que te haga sentir orgulloso de mirarte en un espejo y decirte "lo tanto que te aprecias"

Y no te miento. Hay veces en que a tí, mujer, te admiro por lo que eres. No tendrás muchos pechos, ni siquiera buenas nalgas tendrás. Pero vaya que vales mucho. Tu inteligencia, tu esfuerzo, tus ganas de ser alguien importante en este submundo al que yo le llamo "vida".





Te respeto mucho por lo que has hecho: haberme traído a la vida, haberme enseñado a orar, haberme dado fuerzas para soportar que sea hombre en un mundo, te repito, gobernado por mujeres. Si me contradigo, disculpa.


\...


Esto es lo que me he dicho durante estos últimos días en que me he sentido morir. No obstante, hoy me desperté queriendo ser algo (o alguien) que nunca antes he sido:


...mujer!

He tenido la muy rara sensación de querer tener una vagina, de tocarme los senos cada mañana y sentir que mis manos cosen, planchan y comparten la suavidad de mis manos con el pétalo de una flor.
Otra veces me he sentido hablar con una voz tan dulce como de mi madre cuando, en tiempos de mi infancia, me enfermaba...

Tener sentimientos tan puro como ningún otro ser los ha tenido. Vestir de rosa, oler flores, hablar de costura sin sentirme avergonzada. Ser respetada y valorada tanto por tu apariencia como por lo que eres y representas. Sentirte tan importante cuando te piropean y fingir que te faltan el respeto cuando en realidad lo disfrutas...

¡Qué ser más digno es la mujer!