Chico, definitivamente...
A uno de pequeño se les inculcan valores a las autoridades competentes. Muy bueno. Pero no puedo digerir el hecho de que por eso no voy a critiar la lamala gestión de nuestras autoridades tanto municipales como estadales. Y, lamentablemente, en ocasiones tengo lastimosamente que meter también en este paquete a la Guardia del Pueblo y la Policia Nacional.
Y tengo razones. Vaya que sí: los miserables chinos de mierda vendiendo más caro que todo el mundo. Robándole al mismo pueblo que los recibió cuando ni un coño tenían cuando llegaron acá a la patria soportando ese comunismo arrechísimo de China. Bueno, esos mismos sinvergüenzas te venden más caro que inclusive el buhonero (que por cierto, al igual que sus competidores, también son extranjeros: en su mayoría colombianos) o un negocio NO CHINO cualquiera (que de hecho, gracias a esta mafia que se ha convertido toda la economía del país son muy pero muy pocas las firmas de éstos que hay). Y lo peor del caso es que las autoridades, en vez de poner cierto orden y meter presos a estos comemierda, lo que hacen es cuidarles los negocios. ¡Ellos no están para eso! ¡Están para mantener el orden en la calle! Pero apuesto que sucede, dios no lo quiera, un acto de terrorismo en cualquiera de estos dos municipios y nada hacen ¡Así suceda ante sus narices!
No, pero para tirar plomo al aire (sin importarles un coño dónde caiga la puta bala) sí están como mandados a hacer. No hace mucho hubo un peo entre un Guardia Nacional y un Polinacional que de vaina no se iban a entrar a plomo. Porque resulta que el primero hizo, como siempre pasa cuando llega un camión cualquiera de equis vaina, unos tiros al aire porque el pueblo (en su justa razón) estaban haciendo un zaperoco. Y el segundo le recriminó eso. Y como a éste no le gustó la regañada, lo amenazó con darle un tiro también con su FAL y éste (una mujer Polinacional, por cierto) también sacó su hierro. Y de no ser por alguien del pueblo que se metió a parar la pelea, la cosa pudo terminar en desgracia.
Otra cosa que critico es lo de San José de Barlovento (como debe decirse, así les duela a los de Rio Chico) y su peo político a causa del alcalde. En fin, que no se sabe hasta la fecha (desde aquel terrible atentado que le hicieron al alcalde electo) quién es el que manda en ese pueblo. Y vaya que hace falta aclararlo, pues parece que éste está fuera de control: no hay orden, hay más basura, hay más tranca a razón de ya ni siquiera colas, sino un bululú de gente agarrándose los cabellos por un miserable kilo de harina pan, ¡Y PARA COLMO, SE ESTÁ YENDO TODOS LOS DÍAS LA LUZ! ¡OTRA VEZ ESTÁN COMENZANDO A ECHAR VAINA! Hay peo con los puntos en los establecimientos y no se encuentra efectivo...
La gente anda arrecha, señores concejales, señores representantes de la Cámara de Comercio de ambos municipios. Señor Monterola y Señor X (porque en verdad no sé quién de los dos -ya que Mon sigue de reposo según- "será el padre y quién la madre"), veo con suma preocupación que la cosa en sus municipios se está agravando más que en los otros. Y la mera verdad no sé qué mecha sea la que encienda el barril de pólvora que incendiará, DIOS NO LO QUIERA, las calles de nuestros pueblos.
Definitivamente...
jueves, 8 de febrero de 2018
martes, 9 de enero de 2018
ESTA V*N*A YA ES EL COLMO
Yo esperaba comenzar este año con buenos augurios. No sé, abrir este nuevo año 2018 (que,por lo que veo, será como un 2016 segunda parte) con alguna nota que diga "las bondades de esta democracia y todo este paraiso socialista". Pero no puedo. Definitivamente. Disculpen que los reciba con este tono de pesimismo, pero es lo que me enbarga.
Durante el año pasado, me he calado vergas. Coño, que si los altos precios, que si la guerra económica, que si Trump, que si el Bitcoin, que si el diálogo, que si... ¡En fin, más de la misma mierda que nos hemos estado calando desde hace un tiempo tanto por la blogosfera como en la televisión!
Y me he estado permaneciendo callado. No sé si se dieron cuenta, pero durante Diciembre no escribí nada porque sencillamente esperaba celebrar con algo de optimismo que este fracaso de año terminase más o menos bien.
Una vez más me decepcioné.
Al igual que como despedí el año 2016, no ví esta vez tampoco ningún cohetazo (ni siquiera uno de esos globitos chinos) alumbrando los cielos. No. Lo que sí vi fue gente arrecha. Molesta, porque al igual que la vez anterior no pudieron ni degustar una hallaca, ni echarse un palito ni mucho menos vestir sus nuevas galas.
En fin. Llegó Enero. Recogimos los adornos, pasamos la pea (los que pudimos darnos algún que otro palito regalao') y volvimos a nuestras faenas, a nuestras arrecheras cotidianas, al mismo odio racial hacia los malditos colombianos hambreadores y bachaqueros, hacia los mamagoebos chinos que gozan de nuestros reales y la Guardia Homosexual los tratan como reyes. Volvimos a nuestras miserias, sobreviviendo con treinta mil que nos arroja el Banvenez de Rio Chico o cincuenta que nos caga el BOD de San José. Los pobres viejitos haciendo cola para que les echen una mierdita de salario. Mientras los muy cabeza de guebo del gobierno y los grandes pero recontra grandes comedores de mierda de la pupúsición comiendo sabroso y engordando más que un cochino. Hablando paja de pobreza mientras se comen un pernil...
Y en eso pensaba yo a comienzo de esta primera semana del año que se acaba de ir. Cuando, haciendo una diligencia en la Prefectura de Rio Chico, me encontré con una vaina desagradable. Más que las groserías que digo que en comparación con lo que se vive adentro de ese supuesto servicio, lo que digo son prosas rosas:
Fui a renovar un documento y resulta que me dicen que cada estampilla de UNA UNIDAD TRIBUTARIA ME CUESTA DOS MIL BOLOS NA' MAS. Cuando lo normal, lo lógico, lo legal es es que cueste Bs. 300 según la gaceta vigente. Le pregunto a las señoras que trabajan en esa supuesta "herramienta para ayudar al pueblo" el porqué la diferencia de 1.700 bolos y me dicen quees porque LEGALES NO HAY Y QUE DEBEN VENIR DE CARACAS POR MEDIO DE UN TAL QUE DE ALLÁ LOS TRAE. Entonces, éste los vende al Gobierno Municipal a equis precio y éstos los ponen al precio que quieran para tener cierta ganancia. O sea, YA HASTA BACHAQUEAN CON LOS DOCUMENTOS LEGALES.
¡Dios mío! ¿Pero qué mierda está pasando en este país? Bueno no, no en el país: EN ESTE MUNICIPIO. Porque yo les aseguro que en otra alcaldía de este estado no pasa eso.
Durante el año pasado, me he calado vergas. Coño, que si los altos precios, que si la guerra económica, que si Trump, que si el Bitcoin, que si el diálogo, que si... ¡En fin, más de la misma mierda que nos hemos estado calando desde hace un tiempo tanto por la blogosfera como en la televisión!
Y me he estado permaneciendo callado. No sé si se dieron cuenta, pero durante Diciembre no escribí nada porque sencillamente esperaba celebrar con algo de optimismo que este fracaso de año terminase más o menos bien.
Una vez más me decepcioné.
Al igual que como despedí el año 2016, no ví esta vez tampoco ningún cohetazo (ni siquiera uno de esos globitos chinos) alumbrando los cielos. No. Lo que sí vi fue gente arrecha. Molesta, porque al igual que la vez anterior no pudieron ni degustar una hallaca, ni echarse un palito ni mucho menos vestir sus nuevas galas.
En fin. Llegó Enero. Recogimos los adornos, pasamos la pea (los que pudimos darnos algún que otro palito regalao') y volvimos a nuestras faenas, a nuestras arrecheras cotidianas, al mismo odio racial hacia los malditos colombianos hambreadores y bachaqueros, hacia los mamagoebos chinos que gozan de nuestros reales y la Guardia Homosexual los tratan como reyes. Volvimos a nuestras miserias, sobreviviendo con treinta mil que nos arroja el Banvenez de Rio Chico o cincuenta que nos caga el BOD de San José. Los pobres viejitos haciendo cola para que les echen una mierdita de salario. Mientras los muy cabeza de guebo del gobierno y los grandes pero recontra grandes comedores de mierda de la pupúsición comiendo sabroso y engordando más que un cochino. Hablando paja de pobreza mientras se comen un pernil...
Y en eso pensaba yo a comienzo de esta primera semana del año que se acaba de ir. Cuando, haciendo una diligencia en la Prefectura de Rio Chico, me encontré con una vaina desagradable. Más que las groserías que digo que en comparación con lo que se vive adentro de ese supuesto servicio, lo que digo son prosas rosas:
Fui a renovar un documento y resulta que me dicen que cada estampilla de UNA UNIDAD TRIBUTARIA ME CUESTA DOS MIL BOLOS NA' MAS. Cuando lo normal, lo lógico, lo legal es es que cueste Bs. 300 según la gaceta vigente. Le pregunto a las señoras que trabajan en esa supuesta "herramienta para ayudar al pueblo" el porqué la diferencia de 1.700 bolos y me dicen quees porque LEGALES NO HAY Y QUE DEBEN VENIR DE CARACAS POR MEDIO DE UN TAL QUE DE ALLÁ LOS TRAE. Entonces, éste los vende al Gobierno Municipal a equis precio y éstos los ponen al precio que quieran para tener cierta ganancia. O sea, YA HASTA BACHAQUEAN CON LOS DOCUMENTOS LEGALES.
¡Dios mío! ¿Pero qué mierda está pasando en este país? Bueno no, no en el país: EN ESTE MUNICIPIO. Porque yo les aseguro que en otra alcaldía de este estado no pasa eso.
Etiquetas:
2016,
2018,
Bitcoin,
Diciembre,
mierda,
Política,
pueblo arrecho,
Regreso,
Rio Chico,
San José de Barlovento
Suscribirse a:
Entradas (Atom)