martes, 28 de marzo de 2017

El porqué casi no escribo (I)

Amigos y hermanas todos:

¿Cómo están? Les saluda, después de tanto tiempo (cuatro años, para ser exactos), su amigo ERRM. Caramba, ciertamente ha pasado el tiempo. Y uno, canoso y cual fantasma en el tiempo, vaga inclemente hacia la nada. Disculpen lo filosófico, pero es ue esta mañana, tan nublada me ha puesto a pensar en tantas cosas...

Cosas como por ejemplo, el cómo es posible que, después de tanto escribir en este blog, sean pocos los que los ven. El cómo es posible que el tiempo sea tan inclemente que hagas tantas cosas y no puedas terminarlas todas; ya bien sea por tiempo, por salud o porque sencillamente ya te cansaste de decepcionarte y, como muchos que a lo largo de mi vida han pasado, ni siquiera recuerdan que alguna vez tuvistes ilusiones.

Y es precisamente esta última palabra, ilusión, la que podría decir es la palabra mágica de esta edición: sí, ilusión. Ilusión que uno se hace cuando trata de hacer algo que de veras te gusta Y NUNCA FALTA UN MAMA&%$%/&$/%&%$ QUE VIENE Y TE DICE ALGO QUE TE HACE PERDER LA POCA AUTOESTIMA QUE TIENES. "Que eso se ve mal", "Que a quién le importa", "Que ya estás viejo para eso"... ¡Cosas así!

Pero ése no es mi caso. No. Yo, a pesar de mis 38 ruedas (dios mediante, llegaré a los 39 en Mayo), no carezco de autoestima. A pesar de mis canas, me siento aún con el alma joven Y ME DESAGRADA QUE ME DIGAN SEÑOR. Me hace sentir un viejo. Quiero ser joven por siempre, señores... ¡Joven! Y es por eso que hago lo que a cada joven hace. como todos los días, me levanto con ganas siempre de hacer algo nuevo, con ganas siempre de comenzar el día mejor que el anterior, de no dejarme caer en la pesadumbre y la mala vibra que algunos irradian. De lucir mi mejor ropa (eso sí, nunca nada a rayas ni pantalones de salir casi tocándote el ombligo; ésa es la propia pinta de viejo) y salir a pavear por allí...

He estado pensando, no sé, en cambiar el look. Últimamente he estado haciendo ejercicio y lo he detenido por alguna razón. No sé si por tiempo o por salud. pero ya no hago barras (he estado haciendo, SIN PRESUMIR NI NADA, algo más de 400...). He pensado, igualmente, en teñirme el cabello: las canas me molestan. Y estoy, repito, cansado y arrecho ya de que me digan señor. Y es irónico porque, cuando era niño, pensaba lo contrario. Retomar viejos proyectos, como seguir escribiendo poesías, seguir estudiando y lo mejor de todo, seguir haciendo cosas que de veras me hagan feliz a mí y no a un que otro pendejo o grupo de pendejos que quieran hacerte ver mal...

Porque, ciertamente, no vale la pena cambiar para un minúsculo grupo de personas si ellos no lo valoran.

En próximas ediciones ahondaré más en esto. Además, abordaré temas un poco más profundos, acerca de la televisión, algunos dibujos animados (acá en Venezuela, se le dicen comiquitas), tendencias, tecnologías y de lo que más he hablado en este blog: política y actualidad. Por los momentos, mil buenos días.