Yo esperaba comenzar este año con buenos augurios. No sé, abrir este nuevo año 2018 (que,por lo que veo, será como un 2016 segunda parte) con alguna nota que diga "las bondades de esta democracia y todo este paraiso socialista". Pero no puedo. Definitivamente. Disculpen que los reciba con este tono de pesimismo, pero es lo que me enbarga.
Durante el año pasado, me he calado vergas. Coño, que si los altos precios, que si la guerra económica, que si Trump, que si el Bitcoin, que si el diálogo, que si... ¡En fin, más de la misma mierda que nos hemos estado calando desde hace un tiempo tanto por la blogosfera como en la televisión!
Y me he estado permaneciendo callado. No sé si se dieron cuenta, pero durante Diciembre no escribí nada porque sencillamente esperaba celebrar con algo de optimismo que este fracaso de año terminase más o menos bien.
Una vez más me decepcioné.
Al igual que como despedí el año 2016, no ví esta vez tampoco ningún cohetazo (ni siquiera uno de esos globitos chinos) alumbrando los cielos. No. Lo que sí vi fue gente arrecha. Molesta, porque al igual que la vez anterior no pudieron ni degustar una hallaca, ni echarse un palito ni mucho menos vestir sus nuevas galas.
En fin. Llegó Enero. Recogimos los adornos, pasamos la pea (los que pudimos darnos algún que otro palito regalao') y volvimos a nuestras faenas, a nuestras arrecheras cotidianas, al mismo odio racial hacia los malditos colombianos hambreadores y bachaqueros, hacia los mamagoebos chinos que gozan de nuestros reales y la Guardia Homosexual los tratan como reyes. Volvimos a nuestras miserias, sobreviviendo con treinta mil que nos arroja el Banvenez de Rio Chico o cincuenta que nos caga el BOD de San José. Los pobres viejitos haciendo cola para que les echen una mierdita de salario. Mientras los muy cabeza de guebo del gobierno y los grandes pero recontra grandes comedores de mierda de la pupúsición comiendo sabroso y engordando más que un cochino. Hablando paja de pobreza mientras se comen un pernil...
Y en eso pensaba yo a comienzo de esta primera semana del año que se acaba de ir. Cuando, haciendo una diligencia en la Prefectura de Rio Chico, me encontré con una vaina desagradable. Más que las groserías que digo que en comparación con lo que se vive adentro de ese supuesto servicio, lo que digo son prosas rosas:
Fui a renovar un documento y resulta que me dicen que cada estampilla de UNA UNIDAD TRIBUTARIA ME CUESTA DOS MIL BOLOS NA' MAS. Cuando lo normal, lo lógico, lo legal es es que cueste Bs. 300 según la gaceta vigente. Le pregunto a las señoras que trabajan en esa supuesta "herramienta para ayudar al pueblo" el porqué la diferencia de 1.700 bolos y me dicen quees porque LEGALES NO HAY Y QUE DEBEN VENIR DE CARACAS POR MEDIO DE UN TAL QUE DE ALLÁ LOS TRAE. Entonces, éste los vende al Gobierno Municipal a equis precio y éstos los ponen al precio que quieran para tener cierta ganancia. O sea, YA HASTA BACHAQUEAN CON LOS DOCUMENTOS LEGALES.
¡Dios mío! ¿Pero qué mierda está pasando en este país? Bueno no, no en el país: EN ESTE MUNICIPIO. Porque yo les aseguro que en otra alcaldía de este estado no pasa eso.
martes, 9 de enero de 2018
ESTA V*N*A YA ES EL COLMO
Etiquetas:
2016,
2018,
Bitcoin,
Diciembre,
mierda,
Política,
pueblo arrecho,
Regreso,
Rio Chico,
San José de Barlovento
Suscribirse a:
Entradas (Atom)