No es fácil decirlo...
Tras mucho pensarlo, he decidido que la mejor manera de decirlo es elegante y con estilo.
No
sé con qué forma hablar de mis últimos días, si es que los tendré. Lo
cierto es que, viendo cómo pasa el tiempo, me veo cada vez más viejo,
más dañado... ¡más próximo, si disculpan tales palabras, a la muerte!
No es algo para
alarmar al lector. Ni mucho menos los que a lo largo de tantos meses
(si es que alguno ha leído de verdad estos posts que llegué a escribir)
me han seguido con su fiel lectura y no con el modernísimo "Like" ni con
la misma opción que tiene Twitter de seguir a algo o a alguien...
El
tiempo me ha dado lecciones. Muchas, muchas lecciones; que yo bien
diría me servirían para dar una magistral clase a toda una naciente generación de bardos poetas. O, por qué no, de valientes escritores de izquierdas, que luchen por sus ideales. Esos tan queridos muchachos que apenas sabrán qué es un ensayo, qué es una ponencia, o qué se siente escribir un arículo denunciando un futuro tal vez peor de lo que yo pensaba tendría en mis tiempos aún más mozos.
Estos muchachos. Tan jóvenes, tan inocentes. Pero a la vez, tan cargados de quién sabe qué flameante llama en su desnudo pecho, ardiendo por el celo de su tan ansiada libertad.
Muchachos de Chile, que son atropellados cruelmente por el inhumano gobierno de Piñera (y antes por la neo-Tatcher de Bachelet). Muchachos de la madre España, que -¡pobrecitos, en serio!- se engañan diciendo que su país "es mejor que cualquiera de Europa" y ellos mismos son apaleados y maltratados por las injustas y crueles hordas de militares al mando del arrastrado Rajoy (mientras éste celebra una cumbre pidiendo POR ENCIMITA que Suramérica le preste los cobres que la UE no le puede seguir dando).
Muchachos de Gringolandia (EE. UU.) que no tienen voz ni palabra en un Estado que agrede a otras naciones soberanas "en el nombre de la libertad". Hijos éstos de los que tal vez a su vez, autodenominados "hippies", combatían también a un sistema muy distinto que el actual; e igual muchos, al ver su lucha perdida, no tenían otra elección que rendirse "para pagar sus deudas". Ellos mismos, los que hoy siguen el dorado sueño de sus padres o abuelos tal vez por democratizar el sistema, sin quererlo les hacen el juego a los mismos medios de ¿comunicación? que se burla de su propia causa diciéndoles a los televidentes que esta protesta es llevada a ustedes por "X" producto, el cual es la misma causa de la misma protesta...¡Hasta cuándo se engañan, mis niños?
En fin. Lo que quería decirles (porque no sé si antes que termine este año se cumplirá esa profecía que tanto replican) es que, antes que este viejo soñador termine sus días, ha querido dar como una anticipada despedida de esta manera:
Posiblemente
próximo al ocaso, pídole al que me haya admirado que no me llore tras
haberme ído. Ni al que jamás me ha admirado, que ni se moleste en fingir
lágrimas de cocodrilo. Que mis prostreros tributos sean en pro de
respetar mi último verso, que las pocas pero modestas verdades que dije
no se las lleve el viento.
Cuando
me rinda quiero tributo modesto, que se me recuerde como de mi propia
vida maestro. Que mi pluma, fiel compañera de mi largo trayecto, mute en
poesía carnavalesca, en lindo cántico, en homenaje a mis restos.
Cuendo
me rinda, fiel lector, no olvides jamás que por tí escribía y que mis
noches en vela dedicábalas en humildes líneas, doradas por el calor de
mis sentimientos, marchitadas por el olvido infiel de mis falsos
admiradores y empolvadas por las arenas del tiempo.
Pero
poesías al fin, que de no ser por tus tan esperadas dudas y consejos,
hubiesen tal vez alcanzado el gran valor que merecían y que nunca
tuvieron...
En menos y más
concientes palabras..¡CUANDO ME RINDA Y ASCIENDA AL TAN ANHELADO PARAÍSO
DE ENTRE LOS CIELOS, QUIERO POR FIN DECIR QUE TODO LO QUE HICE FUE UN
GRAN PLACER HABERLO HECHO!
Gracias.
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