martes, 1 de agosto de 2017

DE REAPARICIONES, TRUMP, CONSTITUYENTE Y DEMAS. (PORQUÉ CASI NO ESCRIBO PARTE II)

Volviendo una vez más a las andadas...

DE REAPARICIONES, TRUMP, CONSTITUYENTE Y DEMÁS.

Hermanos míos:

He vuelto, después de un muy largo tiempo, a comentar cosas. Cosas que nos atañen, que nos preocupan, que nos duelen como venezolanos y venezolanas que somos. Y hablando de ese sentimiento patrio que nos une como hermanos todos, hijos todos de una gran madre llamada Venezuela, me aparezco ante ustedes vestido de mar, sangre y tierra a rendiros cuenta de mi total ausencia; seguido de los problemas que recientemente nos atañen como venezolanos y por último algunas consideraciones finales.

EL PORQUÉ DE MI REAPARICIÓN O PORQUÉ CASI NO ESCRIBO (II)

 ¿Saben? No es la primera vez que me ausento por un muy largo tiempo. Alguna vez me he ausentado tanto que temí que me cerraran el blog. Porque créanme que lo hacen, creen que te ha pasado algo y te lo cierran. En fin. No es que no quiera seguir con esto de opinar en este site, sino es que, considerando que nadie más lee este post (considerando que hay unos cuantos que desde inteligencia sabes lo que escribes, lo que compartes, lo que opinas), a veces ni ganas me dan ya de escribir eso de todos los días; sino de vez en cuando y siempre y cuando hayan cosas que valgan la pena escribir. No pendejadas como los 15 años de una tal Rubí, las excentricidades de algunos y algún que otro tibio estreno de televisión.

Pero veo que han pasado cosas interesantes estos últimos meses. Sobre todo en el ámbito político territorial y mundial. Cosas como cierta tensión por las elecciones a la Constituyente; y ahora es que viene tormenta con esto, porque ahora hay que estar pegado a la TV como adicto viendo (igualito que hacen ya como dieciocho años, ¡cómo pasa el tiempo!) todo lo que debaten. Pendiente de las ideas de cada ponente: desde las más racionales que se puedan digerir, hasta las más locas que a un recién vestido pueda proferir producto de no sé qué platano verde fumado.

TRUMP Y LA CONSTITUYENTE

Como hacen ya dieciocho años, en 1999, los venezolanos fuimos testigo de una transformación política que tuvo como objeto fundar una nueva república basada en los derechos inalienables de las venezolanas y venezolanos. Acuérdome de sendas horas (para entonces, no tenía trabajo y era mantenido; así mismo se lo canto) viendo la televisión calándome una a una las a veces acaloradas discusiones en la recién conformada Asamblea Nacional Constituyente que dieron origen y desarrollo a la Constitución de la cual hoy todos disfrutamos. Unos proponían una cosa, otros otra. Mesas de trabajo por aquí, ruedas de prensa por allá. Uno que otro diputado rojo saltando la talanquera, otro diciendo que equis constituyente no era de fiar, que si el canal tal no informa bien, que hay que esto y lo otro...

Pasaron los meses, llenos a veces de cosas que lo que dieron fue pena ajena. Todo para que, un 15 de Diciembre de 1999, se llevara acabo la aprobación de la misma. Lamentablemente, el mismo día en que una cruenta vaguada se cobró la vida de muchos seres humanos.

Ahora bien. Fíjense. Se podría decir muy fácilmente que nada diferenciaría lo que vivimos han ya casi cuatro lustros y lo que estamos presenciando ahora. Que es algo más de los mismo. Pero me temo decirles, amigas y amigos todos, que no escierto. Hay mucha diferencia: para 1999 veníamos de expeler, cual caca, 40 años de pseudo-democracia (realmente una mezcla de tecnocracia, plutocracia y dictadura sin mucho de disimulo) en donde las decisiones del futuro de la patria dependía de lo que signaba el FMI, los grandes emporios de comunicación y la tristemente recordada cogollocracia blanqui-verde (también denominada "la guanábana"). Eran esos tiempos en que la tecnología no estaba tan desarrollada como ahora y las noticias dependían de lo que transmitía o Venevisión (canal opositor pero rápido en dar las noticias) o VTV (que, aunque del gobierno, prácticamente "paría" para dar un pase de prensa PORQUE ERA MALO HASTA PARA ENLAZARSE EN VIVO).

No como ahora, que a falta de una televisión seria, abundan los servicios de redes sociales con los cuales la gente se entera mejor de las cosas.

Para ese entonces (muy en contra de lo que dirán muchos), nos enfrentábamos a prácticamente una oposición más o menos respetable. Tenían sus diferencias, pero siempre respetaban el libre derecho de opinar. Era la época dorada de la buena política, donde no se veía la mierda de ahora ¿Cuándo, en ese tiempo, se pensaría en lanzar mierda a los órganos de seguridad del estado, o quemarlos vivos con motocicleta y todo? ¿En ese tiempo, qué se iba a pensar que unos muchachitos, que apenas saben balbucear algo de política, saldrían libremente en televisión diciendo de una manera demasiado "democrática" que "no hay libertad de expresión"?

Una oposición que, constrastada con el desgaste físico de muchos de sus dirigentes, al menos lo compensaban con criterios más o menos aceptables. No como ahora, que ahora hasta se disfrazan de "libertadores" para supuestamente sacar de la cárcel a un pendejo que ahorita está volviendo a pisar Ramo Verde porque se volvió a equivocar...

(Una vaina loca. Acabas de salir de la cárcel, después de tanta vaina que ha pasado por tu cacareo. Y ahora por pendejo te vuelven a encanar)

Y por si fuera poco, el escenario político internacional no era el mismo, si lo pensamos. Era la época en que en Gringolandia mandaba todavía Bill Clinton (un buen carajo, ya que decirlo, que casi no se metió con nuestro país. Además tenía su propio peo con la Lewinsky para estar "jodiendo en casa ajena") y no se asomaba ningún peligro de invasión ni de injerencia a la patria. Todo esto comenzó con el que vino después de Bill, el tal Mister Danger que se decía era el "enviado de Dios" para bombardear Irak. Este tipejo, que inclusive era hasta alcohólico, fue el mismo que mandó meses después (la misma Inteligencia de EE. UU. lo admitió en un documento desclasificado) a dinamitar el WTC para que pareciese un atentado terrorista de Al-Qaeda. El mismo que, no conforme con sabotear las elecciones del 2000 (cuando no votó Florida), también lo hizo en el 2004, haciendo que lo volvieran a elegir. El mismo, que en vez de estar pendiente de su país, se ocupaba de los asuntos de otro que quedaba metido en el coño viejo.

Sí. Era otro escenario político internacional. Un escenario que tal vez daba más risa que el actual. Un escenario en que no se vislumbraba la tensión armamentística que vivimos en estos momentos. Ustedes saben, el peo con Trump y la Rusia de Putin. Esto, sobre todo considerando que el catirón del Norte ha decidido -como si él es el que da las decisiones en su país- de imponer sanciones económicas a la patria de Bolívar.

Y es que este tipo lo que está es loco, chico. Imagínense ustedes el alcance que esta medida conlleva. Por todos lados, el tipejo está o enredado o mal asesorado. Porque por si él no lo sabe, Estados Unidos depende más del comercio con Venezuela, que al revés. Nosotros bien podemos prescindir de la economía de los del Norte (porque producimos, papá y no tenemos Banco Mundial que nos joda la vida), pero ellos que tienen una economía basada en la co-dependencia de su "patrio trasero", se joden como no tienen ustedes idea.

Y hablando de pobres huevones, tengo un mensajito para el tal raperito éste que se molestó por lo de "Despacito". Te tengo algo para tí, Daddy Yankee Go Home. Y es que una cosa es que critiques que una canción la hayan usado sin consentimiento de sus autores, y otra es que vengas a estrujarnos tu opinión política. Porque a nosotros los que debemos opinar de nuestro país nos importa un carajo lo que un pobre frustrado le salga del forro de las nalgas sólo para ganar algo de atención. Se nota que estás tan quebrado que a eso es lo que llegas para mendigar un poco de atención de los medios que de hecho ni bolas le paramos ya (¿Será por eso que te alegras tanto de que seas el más escuchado de Spotify, que es el único lugar donde te escuchas?). Por demás y si de hablar de injerencia jugamos ¿Con qué derecho vienes tú a hablar de dictadura en mi país, cuando la misma isla de donde vienes tiene un poco más de cien años siendo colonia estadounidense? ¿Crees que eres escarmiento para las personas que leen y están bien nutridas de la historia? Eso es para los carajitos de ahora, que lo que hacen es consumir y consumir la porquería que traen del Norte, pero no pienses tú que todos somos así. Por si no lo sabes, la ideología de una patria, de un pueblo soberano puede hasta durar más que lo que piense un pobre diablo, fanático de los Yankees, que depende de las ventas de plástico desechable para sobrevivir...

Lo que das es lástima. Hasta mencionarte resulta una total pérdida de tiempo y espacio en la blogósfera.

Y del tal Fonsi, ni hablar. Nunca me gustó su música, simplona y común. Mucho menos su imagen de pelado guapo que las patas en el suelo siguen como gallinas a granos de maíz. Aunque estoy muy de acuerdo con el hecho de que los intérpretes del plagio que le hicieron a su canción debieron al menos antes pedir permiso y no usar la canción con fines políticos. Pero de allí a opinar lo que no sabes no es ni siquiera de gente pensante. Al menos tú debistes instruírte un poco antes de postear tal estupidez. Porque no fue Maduro el que te modificó la canción, sino un grupo musical afecto a él. Por otro lado ¿Porqué cuando los simpatizantes de Caprila Radonsky hacen ya dos años plagiaron la canción "Sígueme y te sigo" del mencionado payaso de DY, éste no dijo nada? Allí te lo dejo.

A LAS REJAS OTRA VEZ

Si hay algo que siempre me ha llamado la atención de la fauna opositora es su gran poder para sorprenderme. Si no para muestra un botón: desde un idiotizado general Soto (el hombre del megáfono en Altamira, año 2001) hasta Leopoldo López, ha desfilado un nutrido grupo de payasos que arriesgan todo lo que tienen para terminar hasta peor de como quedaron.

Me acuerdo que el ya mencionado general Soto, megáfono en mano y acompañado de otros arbolitos de navidad (si no entienden, pregúntenle al Conde Del Guácharo), llamaban al desconocimiento institucional en la Plaza Altamira (también denominada "Plaza de la Meritocracia") y terminaron peor que como estaban políticamente; ya que ahora están exiliados. Luego tenemos a un gobernaducho como lo fue Manuel Rosales; que, no conforme con haber dejado a Maracaibo en la total ruina, decidió postularse nada más y nada menos que como presidente en las elecciones del 2006. Lo más gracioso de todo es que, apartando que el Conde del Guácharo también se postulaba (aunque luego declinó su candidatura, alegando que "sólo era broma"), el marabino candidato tenía un nutrido lenguaje que causaba hilarantes risas tanto a sus rivales políticos como a sus mismos súbditos. Al final, tuvo que admitir su aplastante derrota (algo que le falta a ciertos políticos).

Todavía, estos dos personajes son pasables desde el punto de vista de que no se esperaban el resultado de sus acciones. Pero en el caso de Leopoldo López, la cosa es preocupante. Y es que, como ya he mencionado, resulta inclusive irrisorio que después de tanto luchar para salir de Ramo Verde y que le dieran casa por cárcel, vuelvas otra vez a la cana por incitar ala desobediencia civil.

Definitivamente, hay gente que no aprende.

CONSIDERACIONES FINALES

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