lunes, 27 de noviembre de 2017

El porqué soy socialista (I)

Mucha gente, a lo largo de estos 39 años de existencia que honrosamente llevo a cuestas, me ha preguntado en varias oportunidades el porqué de mi filiación política; la cual se remonta alos años del liceo (Septiembre, 1991 - Julio, 1996). Cuando precisamente, habiendo sido testigo televidente de lo que sucedió aquel 4 de Febrero de 1992 y tiempo después el 27 de Noviembre de ese mismo año (por cierto que hoy se cumplen bodas de plata de ello), despertó en mí el interés por comenzar a fomentar en mi ideal los principios de libertad y justicia del que hoy disfrutamos.

Me acuerdo cuando por aquel entonces estaba MÁS QUE PROHIBIDO siquiera mencionar el nombre de aquel comandante. Ese nombre de seis letras que significaba todo lo contrario que habíamos visto desde hacía tanto tiempo. Yo creo que desde mucho antes de un Alí Primera, de un Ottolina, de un José Vicente Rangel, ¡Y DIOS ME PERDONE, TOCO MADERA DESDE YA, SI MENCIONO AL MISMÍSIMO TEODORO PETKOFF!

Yo hablaba en el receso, allá en mi Liceo Las Mercedes de aquella época, de lo que pensaba del acontecer político de la nación. De hacia dónde nos íba a llevar el Gocho, que hasta cuánd tanta vagabundería en ese vendido congreso, que si de lo injusto de la brutal represión de la DISIP hacia el pueblo que sólo clamaba por mejores servicios (o más de las veces, porque se hiciera justicia por la muerte de un muchachito caído en una protesta estudiantil; o por los viejitos que pasaban largas colas en el IVSS para que les pagaran su miseria semanal). Todas esas cosas; y mis amigos me advertían de lo peligroso que podía resultar hablar de eso. Que hasta podian expulsarme del liceo. O peor aún, si saben a lo que me refiero...

En fin. Pasó el tiempo. Me gradué (un 8 de Noviembre de 1996, si la memoria no me falla) y me tomé unas largas vacaciones. Hasta unos cuatro meses después cuando comencé a hacer una serie de cursos "para mantenerme entretenido". En otras palabras,para silenciarme un poco y no me metiera tanto en política (ya a cierto hermano mío, estudiante de la IUB -hoy UPTBAL- lo molieron a palos por estar apoyando una huelga). Presencié el ascenso al poder del Comandante Eterno Hugo Chávez (ahora SÍ lo podía decir) y fue cuando volví a las andanzas políticas. Luego, presenciamos la primera Asamblea Nacional Constituyente. La Constitución resultante. La lamentable vaguada de ese mismo día. Los primeros traidores (Miquelena, Cárdenas, Baduel, Ismael García, ...). Y así llegamos al año 2002, cuando el lamentable 11 de Abril y luego el tristemente recordado Paro de Diciembre de ese año.

Esto último es importante recalcarlo, porque fue digamos el génesis de las primeras misiones que lanzó el gobierno y la razón por la cual me hice verdaderamente socialista.

Yo fui en parte beneficiado de muchas de estas misiones: Misión Milagro (sufro de miopía de nacimiento), Misión Sucre (cuando finalmente, después de infructuosamente buscar esa oportunidad en varios centros públicos, pude entrar a la universidad), PDVAL, MERCAL y muchas más. Este tipo de ayuda, posiblemente jamás lo habría logrado conseguir dependiendo de un gobierno de derecha, tipo Macri, tipo Nieto, tipo Santos, tipo Rajoi o tipo Temer. NUNCA. Porque el capitalismo, que ellos tanto defienden, ven a la persona, al pueblo como cualquier cosa menos como lo que debería verlo: como un ser humano.

Ellos, los capitalistas, te ven como un número para sus estadísticas comerciales egoístas.

Te ven como una hormiga cuando están en el poder (económico, porque imagínense el infierno que un capitalista como por ejemplo Lorenzo "Pelucón" Mendoza estuviera en la silla) y disfrutan del dinero que bien debería ser usado, no sé, en beneficio de los trabajadores.

Te ven como un instrumento, las más de las veces electoral. Te buscan cada cierto período de tiempo para que le des tu voto. Para el resto del año, despreciarte como si fueras un vil rastrojo. Y la cadena se repite período tras período, sin que hayan cambios significantes. Los mismos plastas de mierda de siempre, prometiéndote que si un aparatamentico, que si un auto... ¡Villas y castillos, pues!

Entonces, claro. La gente me hace esa absurda pero necesaria pregunta acerca de porqué me erigo socialista. Bueno, la respuesta hay que buscarla en las cosas que he pasado, en lo que he vivido y la serie de contrariedades que a lo largo de mi vida he sufrido. Señores, vengo de una familia de clase media. No viví tan mal como para decir eu pasé hambre. No; siempre tuve comida en la mesa y techo dónde dormir. Tuve la dicha de estudiar casi toda mi vida (privilegios que pocos tenían para entonces) y me daba ciertos lujos. O sea, no puedo quejarme. Pero soy socialista por una razón muy sencilla: porque MI PADRE ME HA CONTADO TANTAS VECES DE LO QUE LE COSTÓ GANARSE LAS COSAS PARA PODER DARNOS SUSTENTO. Así de simple. Y de no ser porque muchas personas a su alrededor (hoy muertas ya) lo ayudaron en la vida, jamás hubiese salido del círculo familiar original.

Tal y como yo soy. Pues. Lo confieso: tengo 39 años ya cumplidos y vergonzoso admitir que aún vivo con mis padres. No tengo novia ni arrejunte ni nada de eso. Y es triste admitir que los fines de semana me quedo en casa solo porque no hay con quién salir.

Pero no hablamos acá de eso. Ya habrá tiempo suficiente para "desnudarme" en este blog.

En la vida nada es regalado, pero es de cristiano y humano, por lo menos, dar las herramientas para conseguir las cosas. Ayudar al hermano, a la hermana. No encaramarte en la mata para conseguir el cogollo tú solo. Sino a veces menear el tronco para que la gente pueda agarrar los frutos.

Eso es la base del socialismo. Socializar. Ser humano. Humanista. Y es por eso que lo soy. Porque no puedo concebir la vida ni un momento sino compartiendo con los demás. Sé que el socialismo, como algo bien desarrollado, no está del todo completo. Hay fallas en el socialismo todavía, al igual que su hermano el comunismo. Pero como todo proyecto, éste tiene que llevarse su tiempo.

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